Somos un colectivo transdisciplinario conformado por estudiantes, graduados, docentes y trabajadores de la ciencia, en su mayoría de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Trabajamos en torno a problemáticas asociadas con el agua en lugares social y ambientalmente relegados. Nos organizamos de manera horizontal y mediante consensos.

En la búsqueda de una ciencia comprometida con las problemáticas y necesidades populares, construimos conocimientos de forma conjunta con organizaciones que trabajan por el cambio social. A su vez, desde el ámbito universitario impulsamos la interacción entre la docencia, la extensión y la investigación de acuerdo a esta manera de entender la ciencia, promoviendo un debate crítico sobre el modelo actual de universidad


Contacto: taller_de_aguas@googlegroups.com; https://m.facebook.com/Taller-de-Aguas-1697646313897549/

Mostrando entradas con la etiqueta En los Medios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta En los Medios. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de julio de 2016

El Taller en MUGRE (FM La Tribu)

El 4 de julio pasamos por FM La Tribu 88.7, invitados por MUGRE a charlar sobre Ciencia Popular.


Repasamos algunas de nuestras experiencias en los barrios a lo largo de estos años (¡10 años!), y contamos cómo es, o cómo queremos que sea, esa otra Ciencia que buscamos construir.

 

Muchas gracias MUGRE por la invitación


Dejamos por acá los links para leer los textos que recomendamos:



viernes, 21 de febrero de 2014

En La Tercera, Diario del conurbano sur

Almirante Brown
Especialistas de la UBA limpiarán el San Francisco
Integran el Taller de Aguas, un emprendimiento que lleva la ciencia al barrio. Realizarán el mantenimiento de las especies vegetales que plantaron en el arroyo para recuperarlo. También, relatarán en qué consisten las técnicas naturales para preservar el sistema y evitar que sea un basural a cielo abierto.
  Estudiantes, graduados e investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA decidieron “construir” saberes “comprometidos con las problemáticas sociales”. Sembraron plantas en las márgenes  y el interior del arroyo San Francisco de Claypole, Almirante Brown, en un tramo factible de ser recuperado porque el grado de comunicación no es tan grave como en otros. Mañana convocarán a los vecinos y las vecinas a limpiar las especies vegetales y a conocer técnicas de “fitorremediación”.
El beneficio de que haya plantas en un curso de agua va más allá de mejorar la apariencia estética. “Pueden oxigenar el arroyo y quitar los nutrientes que están en exceso”, le explicó aLA TERCERA Carmen Sabio y García, bióloga e integrante del colectivo. Por eso colocaron especímenes adecuados en la orilla del cauce y otras flotantes en su interior. Para eso, antes limpiaron la zona de botellas y plásticos y concretaron un estudio que determinó que el tramo que trabajan “se puede recuperar”. Son cerca de 400 metros ubicados a metros de El Galpón Cultural y el camping del sindicato de gráficos, en Aquino e Italia.
En ese punto se reunirán mañana a las 9 los especialistas y voluntarios que quieran mantener el buen estado del verde plantado y aprender qué tener en cuenta para aplicar técnicas de incorporación vegetal a sistemas hídricos para devolverlos a su estado natural. Es importante la intervención “en primavera y verano para que no crezca indiscriminadamente” el material.
Cuando está en las condiciones óptimas, “las raíces absorben el agua, lo que sirve para contener la crecida” del cauce y evitar inundaciones, señaló. La saturación del San Francisco y el “excedente de nutrientes” están dados mayoritariamente por desechos domésticos como detergente y basura. Por eso los miembros del taller insisten en que debe haber cestos a lo largo de la vera del arroyo, para que los vecinos y las vecinas puedan arrojar ahí los desechos cuando el servicio de recolección no es el óptimo.
“Gran parte de los desagües de las casas y del camping van” al sistema que recuperaron, aseguró la especialista. En la avenida 2 de Abril también se produjo un foco de acumulación de productos de descarte. Para cambiar el ecosistema –de la mano, reducir los riesgos para la salud a la que se exponen las personas- hacen hincapié en la urgencia de “concientizar a la gente para que sepan que se puede recuperar, que no es un basural sino que hasta se puede emplear como zona de recreación”, convocó Sabio y García.
El Taller de Aguas es un grupo de personas formadas en la UBA que se proponen salir del aula para trabajar en barrios donde podrían convivir con flujos contaminados. Luego de análisis e informes suelen elevar sus conclusiones a las autoridades municipales y al vecindario, para que se sepa qué herramientas se pueden emplear para la recuperación. Realizan estudios fisicoquímicos, microbiológicos y parasitológicos de las muestras que obtienen y luego traducen los resultados en intervenciones participativas, que pueden ir desde jornadas de acción directa hasta charlas con colectivos sociales que estén dispuestos a realizar el trabajo territorial.
El primer acercamiento del equipo con la zona fue en 2009, cuando determinaron que en el Mariano Moreno “el 100 por ciento de los pozos de agua particulares examinados no poseen agua apta para el consumo humano, ya que muestra signos de contaminación microbiológica y fisicoquímica”, según planteó un documento difundido entonces.

lunes, 29 de julio de 2013

Jornada de limpieza en Claypole







Se realizó el primer encuentro para la Restauración del arroyo San Francisco. El sábado 3 de agosto se realizará una nueva reunión para continuar las tareas

Jornada de limpieza en Claypole

Se realizó la primera Jornada de Limpieza y Restauración en el Arroyo San Francisco, por parte de vecinos y entidades de esa zona de Claypole, pero se adelantó que el sábado 3 de agosto, habrá un nuevo encuentro. El arroyo San Francisco, atraviesa los barrios San Lucas y Mariano Moreno de Almirante Brown y hace años se analizó la calidad del agua.

Fue la primera de una seria de jornadas de limpieza y restauración que abarcan la limpieza del cauce y las márgenes del arroyo, la restauración física del mismo, y la implantación y transplante de plantas en las márgenes y plantas acuáticas para una restauración biológica del arroyo. La tarea, incluye la remoción de nutrientes y materia orgánica.

La zona de trabajo es desde la avenida 2 de Abril - ex Londres- hasta la avenida. Lisandro de la Torre en la localidad de Claypole, cubriendo aproximadamente 375 metros.

El objetivo del trabajo es la mejora socio-ambiental de la zona hacia un espacio de recreación y el fortalecimiento de las cuadrillas de trabajo que actúan sobre el arroyo pertenecientes a organizaciones sociales locales.

Organizaciones
Las organizaciones participantes son el Taller de Aguas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, El Galpón Cultural de Claypole, Cuadrillas de trabajo comunitario Mundo Nuevo Limitadas y Cooperativa Norberto Salto, sumados a la Asamblea Popular de Claypole.

Los voceros de la zona, entre ellos Miguel y Martín. confirmaron la segunda jornada para el primer sábado de agosto, desde las 10. También, que se realizó a mitad de julio un taller de capacitación.

lunes, 27 de agosto de 2007

Nota en La Nación

http://www.lanacion.com.ar/938195-cientificos-de-la-uba-controlan-la-calidad-del-agua-en-asentamientos

Dedican su tiempo libre

Científicos de la UBA controlan la calidad del agua en asentamientos

Hallan altos niveles de metales y bacterias
Los une un denominador común: el deseo de aprovechar sus conocimientos para utilizarlos en una práctica social concreta. Es un grupo de unas 40 personas que crece año tras año. Son investigadores, docentes y estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (Fceyn) de la UBA que forman el Taller de Aguas, iniciativa interdisciplinaria, que desde hace unos cinco años analiza la calidad del agua de consumo en asentamientos bonaerenses y su relación con las enfermedades en esas poblaciones.
Curiosamente, el trabajo en pos de ese objetivo fundacional produjo efectos inesperados, pues no sólo posibilitó mejorar la calidad de vida de miles de personas, sino también reconfiguró procesos de enseñanza-aprendizaje y redefinió vocaciones. "Creo que las investigaciones que hago en el laboratorio son muy valiosas para la ciencia, pero también considero importante dedicar algunas horas a aplicar lo que sé en algo que llegue a alguien que tiene rostro y que lo necesita hoy", opina Irina Izaguirre, doctora en biología e investigadora del Conicet.
Y esos rostros necesitados vieron cómo, un día, el barrio se empezó a llenar de químicos, biólogos, geólogos y estudiantes que visitaban sus casas, hacían encuestas y tomaban muestras del agua que consumían. "Yo daba clases particulares en la sala de salud del barrio María Elena y, charlando con un médico de ahí, me di cuenta de que se podía hacer algo más", cuenta la licenciada en biología Renata Menéndez, docente de la facultad.
Así fue como, luego de una serie de análisis fisicoquímicos, microbiológicos y parasitológicos, los habitantes de María Elena, un asentamiento precario de La Matanza, se enteraron de que el agua que usaban tenía altos niveles de metales, parásitos y bacterias presentes en la materia fecal.
Con esos datos, se elaboró un informe que los vecinos entregaron a las autoridades municipales, y así lograron la instalación de una red de agua a partir de la construcción de dos pozos centrales. "Podemos dar herramientas para solucionar muchos problemas que a veces son ínfimos en el laboratorio y, sin embargo, para ellos pueden ser instrumentos contundentes para lograr cosas que no tienen y de las que el Estado no se está haciendo cargo", explica Belén Almejún, licenciada en biología.
Ahora, el grupo trabaja en otro asentamiento del mismo municipio: el barrio El Porvenir. "Allí hicimos un primer muestreo en noviembre último y seleccionamos 12 puntos distribuidos representativamente -consigna Alcira Trinelli, licenciada en química y becaria del Conicet-, y vimos que el 75% de las muestras de pozos poco profundos que toman agua del acuífero Pampeano estaban contaminadas con bacterias de origen fecal y con parásitos."
Mientras revuelve papeles, la doctora Gabriela Mataloni, investigadora del Conicet, aporta datos "recién salidos del horno": "Los resultados de los análisis de un segundo muestreo que realizamos en junio indican un cambio favorable, debido a que se extendió la red de agua potable a una parte del barrio. Sin embargo, un tercio de las casas muestreadas, que siguen tomando agua de pozos poco profundos, indican fuertes evidencias de contaminación fecal y presencia de Pseudomona , que son bacterias patógenas".

SENTIDO SOCIAL

Según Almejún, el taller www.tallerdeaguas.com.ar ) también se inmiscuye en los laboratorios de investigación y en los trabajos prácticos de algunas materias. "Que nos muestren que lo que estamos aprendiendo tiene un sentido social es un incentivo muy fuerte para mí como estudiante", comenta Florencia Barbarich.
En algunos casos, el trabajo en el taller cambia la orientación que los alumnos habían elegido para su carrera o, incluso, redefine proyectos de investigación científica: "Venía trabajando en reproducción humana, en un proyecto más ligado a ciencia básica, y ahora estoy replanteando mi doctorado, pensando en trabajar en temas de contaminación que puedan dar respuesta a problemas sociales o incluso a cuestiones estratégicas del país", revela Renata Menéndez.
Y la directora del proyecto, doctora María dos Santos Afonso, confiesa: "Al principio me dio un poco de miedo, porque no es lo mismo teorizar en el laboratorio que salir a campo. Pero ahora estoy contenta porque nos permite devolverle a la sociedad la educación que nos dio".Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA .
Por Gabriel Stekolschik
Para LA NACION